Faro de la Cultura
Buenos Aires, Argentina

Faro de la Cultura

UBICACION
Buenos Aires, Argentina
Coautoría
José María Marchetti

Memoria Descriptiva

Para construir paisajes urbanos, caracterizados por la autonomía y la exploración, que envuelvan nuestra vida, basados en el respeto y en el estímulo a la responsabilidad social con espacios públicos de identidad propia, siendo la relación con la naturaleza una necesidad fundamental, planteamos una serie de claves para un desarrollo sustentable:

Cohesión colectiva y participación: articular el deseo individual con la necesidad colectiva para crear espacios de disfrute e inclusión. Como por ejemplo la participación activa en el saneamiento ambiental: huertas y áreas de secuestro de carbono generadoras de fauna.

Destacar la imagen estructural: potenciar la accesibilidad, preservando al mismo tiempo el espacio vital, controlando el tránsito vial y el uso del espacio en distintos horarios

Estimular la percepción sensorial: alentar el disfrute de diversos aromas, texturas, sonidos e imágenes. Éstos, a su vez, determinan las condiciones de confort del espacio público. Fue necesario intervenir mediante materiales a partir de los datos climáticos, las condiciones acústicas del ambiente en los distintos horarios y una ergonomía flexible a la orientación visual.

Revitalizar el entorno urbano: respetar el lugar del otro, donde el sujeto encuentra su lugar significante. El patrimonio es una herramienta generadora de vínculos de pertenencia. En su apropiación cotidiana y el uso de sus espacios, se encuentra la clave para la revitalización de la identidad colectiva, una oportunidad para abrazar distintos comportamientos y estimular la identificación simbólica.

Consolidar la escala urbana: garantizar la accesibilidad integral con continuidad temporal a través de la gestación de una agenda involucrando a los diversos actores locales es otro punto clave. La calidad de las instituciones en la gobernabilidad es básica para ejecutar políticas públicas en el marco de los intereses complejos del crecimiento de la ciudad.

Con esta serie de claves para el desarrollo sustentable se propone comenzar a atender las necesidades sociales/culturales en conjunto con el saneamiento del ambiente para gozar de una ciudadanía plena mediante la cohesión colectiva y democrática -como refiere Borja (2001; 393)-, “es inversión económica y es justicia social”.

Un paisaje sustentable podrá satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las futuras. En términos de sustentabilidad social, el espacio público promoverá una mayor mixtura de sectores de la población con diferentes ingresos, empleos, edades, géneros y tradiciones

Cada momento histórico, requiere de una respuesta moderna, es decir diferente y nueva, para adecuarse al cambio permanente de la historia y ayudar a su transformación. El respeto por la historia pasa por no falsificarla. Por ello es que cada época adquiere un nuevo lenguaje y una nueva gramática. El equilibrio entre la cultura contemporánea y los valores auténticos de cada región es lo que permitirá el gradual avance hacia un mundo donde exista el intercambio y el enriquecimiento que otorga cada lugar sin regresiones reaccionarias ni una masificación que anule la creación.

La arquitectura en cualquier lugar del mundo debe conciliar el impacto de la civilización universal y las características de cada lugar, de cada región, de sus costumbres, de la geografía natural y urbana y especialmente del clima. Reconociendo las existencias para partir de ellas, recurriendo a la memoria colectiva para entender nuestra propia historia, no en un acto conformista o conservador, ni en una visión utópica porvenirista, evitando las simplificaciones folklóricas o la importación de modelos que nada tienen que ver con nuestras necesidades y con nuestras posibilidades que son en última instancia la ecuación a resolver. Es necesario comprender los vínculos entre cultura, arte y sociedad y comprender que todo accionar es un modo de intervenir históricamente.

La materialidad debe plantearse junto a la organización funcional y la imagen que se quiere expresar en el edificio, unido a la idea de la estructura, las instalaciones y las tecnologías aplicadas.

En la cúpula el recorrido de los esfuerzos se reconocen de forma inmediata hacia el sentido más corto, resolviendo con mayor economía una cubierta de espacios múltiples.

El borde interior del anillo se cubre con superficie verde que genera un paisaje natural rodeando la plaza del centro cultural.

Por otro lado las aulas y espacios de exposición resuelven la flexibilidad programática y la posibilidad de modificación, con una estructura modulada de hormigón armado, homogenizándose con la tecnología del entorno existente.

Por último, los cerramientos exteriores planteados con mayor permeabilidad y transparencia por medio de carpinterías de PVC, presentan una piel que las rodea y permite ajustarse a las distintas orientaciones con la posibilidad de cubrirse con vegetación que permita el clima y brindar la oscuridad necesaria según las estaciones del año.

En cuanto a las tecnologías aplicadas en torno la climatización, se presentan paneles solares sobre las pérgolas, sistema de geotermia para la climatización de locales interiores y calentamiento de agua caliente, por medio de termo tanques precalentados con energía solar.

Asesores:

  • Paisajismo: Martha Marengo de Tapia

Colaboradores:

  • Damián Pérez
  • Carolina López
  • Emiliano Marfil Millán
  • Franco Ezequiel Romero
  • Mauro Fedele
  • Rubén Lago
  • Matías Damián Karpavicius
  • Daniela Amaya
  • Sofía Iglesias
  • Brenda Yanina Arce
  • Florencia Sosa
  • Sergio Gallego

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